Sono la alarma de mi celular. Como pude me levante y me diriji al baño. Tome una ducha para poderme quitar el sueño, al salir camine hasta la ventana para ver si podía ver a la chica de anoche, pero no. Las cortinas estaban abiertas pero ella no se veía. Me cambie y baje para desayunar. Mi padre ya me esperaba.
- Bajas tarde, desayuna rápido y te vas al instituto. Me dijo.
No le conteste, Desayune y antes de irme mi padre me dio algo de dinero. Salí de la casa y según como decía el mapa que mi padre había echo llegue al instituto.
Todos se me quedaban viendo al verme entrar, seguro saben que soy nuevo. Se escucho el timbre y rápidamente los pasillos quedaron vacíos, Busque la sala de profesores hasta que di con ella. Le entregue mis papeles a un tipo y este me dio mi horario. Salí del lugar y me diriji hacia el salón que decía en mi horario. Como la clase ya había empezado, solo entre y le di una hoja que me había dado el tipo anterior que me dio mi horario. El maestro que parecía todo un idiota me presento.
- Tenemos un nuevo integrante en clase, Espero se lleven bien todos. Tiene algo que decir señor Castiel.
- Si, ¿donde me siento?
Todos en el salón empezaron a reír.
- Busque un asiento en la parte de atrás. Sigamos con la clase.
Camine por una de las bancas y vi una chica que tenia unos ojos azules, esos ojos que había visto en otro lugar, seguí caminando y me senté en la ultima fila cerca de la ventana.
La clase termino y un chico se acerco a mi.
- Nos volvemos a encontrar. Me dijo.
- Hola lysandro, no pensé que estuvieras en el instituto. Oye me puedes decir quien es esa chica de enfrente, la de cabello castaño y ojos azules.
- Tan rápido que entraste y ya te has enamorado.
- No es eso, solo que ya la he visto antes.
- Se llama Sucrette. Le gusta ayudar a todo mundo, aunque creo que tiene algún problema que no quiere decir.
- Esos ojos... ¿hablas seguido con ella?
- De echo no. - me contesto apenado
- Pues que no hablas con nadie.
- Prefiero pasar mi tiempo escribiendo.
- Y que escribes, si se puede saber.
- Pues escribo mis canciones y algunos poemas. Tocas la guitarra, tal vez me puedas ayudar con algunas canciones.
- Si esta bien.
En el transcurso del día, Lysandro se fue haciendo mi amigo. Era con el único que hablaba.
Se escucho el timbre de salida y antes de que sucrette saliera me acerque a ella.
- Hola. Le dije.
Ella volteo a verme y al momento de que me respondiera algo, una chica con el pelo color blanco plata se la llevo. Siento que conozco a esa chica de algún lado y averiguare de donde.
Me despedí de lysandro y me fui a mi casa.
Al llegar a mi casa, antes de entrar saque un cigarro y empecé a fumarlo. Se que la chica que vive a mi lado le gusta fumar pero aparecerá si enciendo uno. No creo que por arte de magia ella aparezca.
Me quede varios minutos afuera. Imposible que aparezca. Entre a mi casa y me fui a la cocina para buscar algo de comer.
Mi padre no estaba en casa, así que decidí salir un rato a pasear, a conocer el lugar. Después de un rato vi a la peliplata sola. Me acerque a ella.
- Oye tu. le dije.
Ella volteo a verme.
- Eres el chico nuevo. Me dijo.
- Donde esta sucrette.
- Que quieres con ella. Me pregunto.
- Dime que sabes de ella.
- No te diré nada de mi amiga, eres un desconocido.
- Me llamo Castiel mucho gusto, que sabes de ella.
- Pero que modales son esos. Soy Rosalya y sucrette no esta con migo ahora.
- Hag.
- Mi amiga es muy callada, pero oculta un secreto.
- Enserio, y que secreto es.
- Ya dije demasiado, será mejor que me vaya a buscar a mi novio.
- Espera. Le dije pro no me hizo caso y se fue corriendo.
Regrese a mi casa, tenia tantas ganas de correr en moto. La ultima vez que me subí a una moto fue antes de venir a Inglaterra, por correr y apostar con unos tipos, termine chocando y es por eso que me mandaron con mi padre. Aparte de las peleas que tenia seguido.
Al llegar a mi casa, vi que aun no llegaba mi padre y subí a mi habitación y escuche otra vez esos gritos que venían de la otra casa. Me asome rápidamente por la ventana y no vi nada ya que las cortinas estaban cerradas, pero lograba ver sombras. De pronto vi que salió de su casa, me apresure y corrí hasta salir yo de la mía. En el camino me tope a mi padre que llegaba a casa.
- Regreso de rato. Le dije a mi padre mientras este dejaba un maletín en el piso.
- Castiel a donde vas.
No le hice caso y salí corriendo tras esa chica misteriosa. La pude seguir hasta unos callejones, después de allí la perdí de vista.
- Pero en donde demonios se ha metido. Me dije.
Seguí caminando tratando de buscarla, pero a simple vista no la veía. camine hasta llegar una parada de metro y cerca de ahí había una tienda de música, se veía algo vieja pero la música que venia de adentro me hizo entrar a echar un vistazo.
